lunes, 22 de marzo de 2010

Promulgación comunitaria de la penitencia

 Cada uno sabe qué signos de conversión ha de cumplir a nivel personal. Pero ya que juntos hemos celebrado el perdón de Dios, vamos a adoptar juntos un compromiso en el que se demuestre que nuestra comunidad ha renacido con un espíritu nuevo.   Os propongo como penitencia... Las tres rejas...
LAS TRES REJAS
 El joven discípulo de un filósofo sabio llega a casa de éste y le dice:
-Oye maestro, un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia...
-¡Espera! -lo interrumpe el filósofo-.
¿Ya hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?
-¿Las tres rejas?
-Sí. La primera es la verdad.
¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?
-No. Lo oí comentar a unos vecinos.
-Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad.
Eso que quieres decirme, ¿es bueno para alguien?
-No, en realidad no. Al contrario...
-¡Ah, vaya! La última reja es la necesidad.
¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?
-A decir verdad, no.
-Entonces -dijo el sabio sonriendo-, si no es verdadero, ni bueno, ni necesario, sepultémoslo en el olvido. 

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